CLUB DE LECTURA PARROQUIAL

"¡Qué ocupación tan agradable esa de permanecer echado de espaldas y mirar hacia arriba! Se tiene la sensación de estar viendo el mar sin fondo que se extiende debajo de uno, que los árboles, en lugar de salir de la tierra, descienden cual raíces de gigantescas plantas y caen verticalmente en las aguas cristalinas; el follaje adquiere unas veces transparencia de esmeralda y otras una tonalidad opaca, de color castaño dorado. En algunos sitios, lejos, una pequeña hoja que sirve de prolongación a una delgada ramita se mantiene inmóvil en un jirón azul del transparente cielo y junto a ella se balancea otra, que con su movimiento, que parece espontáneo y no debido al viento, recuerda el juego de las aletas de un pez. Semejantes a mágicas islas submarinas, las redondas nubes blancas se aproximan y cruzan lentamente, y de pronto, todo este mar, este aire resplandeciente, estas ramas y estas hojas inundadas de sol, todo se diluye, se estremece con un fugitivo destello, y se eleva un balbuceo trepidante, lleno de frescor, semejante al interminable roción de la repentina marejada. Uno permanece inmóvil, mirando, y no hay palabras para expresar la alegría, la dulzura, la quietud que experimenta. Uno mira: el profundo y purísimo azul del cielo provoca en nuestros labios una sonrisa tan casta como él, como las nubes que flotan, y uno tiene la sensación de que al mismo tiempo que ellas desfila lentamente por su alma toda una cadena de recuerdos felices uno tiene la impresión de que la mirada se pierde en la lejanía, arrastrándole hacia ese tranquilo y radiante abismo y que le resulta imposible apartarse de esa altura, de esa profundidad...."

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És un extraordinari cicle de relats!